domingo, 4 de noviembre de 2018

Reacción




Es bastante llamativo; aquellos que nacieron entre los años 70 y 80 del siglo XX forman ahora una especie de grupo de opinión con alma retro, considerándose a sí mismos la generación que tuvo el privilegio de vivir en un ambiente social y cultural mucho mejor que el de hoy. Hipotéticamente, son aquellos que, ante la caída de las torres gemelas de Nueva York durante aquel 11 de septiembre del año 2001 ( anuncio del fin de la poca inocencia que ya quedaba en el mundo y del comienzo del sistema del Dragón, de la corrección política y de la cesión de las libertades en nombre de la paz y la seguridad ) han resistido al declive espiritual del mundo y permanecen anclados a la cultura del Espíritu y de la Libertad.  Pero, no obstante, en general manifiestan una total ausencia de espíritu reaccionario. Y, así, lo retro no es más que eso: una pose agradable y abierta a la mejor de las nostalgias, lo cual para una amplia mayoría no es poco. La reacción, en cambio, consiste en devolver Luz contra oscuridad. Un vivir auténtico y genuino, basado en el cultivo constante de la emoción estética y espiritual, un entusiasmo para visionarios y ascetas, sin necesidad de justificarse en una Razón explicativa. Para eso ya están los clásicos, y una noción de lo que es bello y bueno que va más allá de lo subjetivo y temporal. Aceptar esto también es cuestión de Fe, y en ello estamos. Por otro lado, no se trata de vivir en el pasado, sino de actualizarse y de actualizar los valores presentes en lo añejo, pues la Historia cultural y social es caída y permanente degeneración de aquello que antes era espléndido.  

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